Bernard Lonergan – Volumen Trece. Segunda Colección 1966-1972.[1] Cap. 15. Una Entrevista al padre Bernard Lonergan, S. J.[2] Editada por Philip McShane.[3] 

3. La Teología y las Ciencias Sociales
 
  
— Una pregunta acerca de la relación de la teología con las ciencias sociales, tuvo la siguiente respuesta:
 
“Bien, esa es interdisciplinaria. Tengo una nota del padre Houtart, quien edita Social Compass y representa a un gran número de estudiantes de sociología. Ahí hay una advertencia que hice acerca de las ciencias de la religión en La Teología y el Futuro del Hombre. Yo hablé de la creciente relevancia que ellas tienen para la teología, y él me pidió que extendiera {216} mi pensamiento en unas mil palabras. Él les está pidiendo a otros que hagan algo semejante.
  
“Respondí con un escrito, una nota corta, sobre el ejemplo de Gibson Winter. Gibson Winter, en sus Elements for a Social Ethic tomó la distinción de Max Weber entre la ciencia social y la política social. El halló que en Norteamérica en este tiempo la ciencia social es o bien conductista, o funcionalista como Talcott Parsons, o voluntarista como C. Wright Mills et alii, o—con el análisis de la intencionalidad de la nueva escuela de investigación social—fenomenológica. También que las dos [posiciones] intermedias están más bien en ruidoso desacuerdo entre sí. Él planteó la pregunta: ¿Esta diferencia es científica o ideológica? Consiguientemente él realizó la transición desde la ciencia social hasta la filosofía social; y se apoyó en George Mead para hacer una gran cosa en la construcción social de la significación. (Uno descubrirá qué dice con los gestos, o con las palabras, por la reacción de la otra persona a ellos. Así que la significación tiene un origen común, un origen social). Winter prosiguió desde ahí—hasta construir algo a manera de una filosofía, una filosofía social, y le añadió una ética social. Cuando uno pone estas dos sobre una ciencia social empírica, se podría proseguir hasta una política social ilustrada.
   
“De manera semejante, se puede tener una psicología empírica de la religión, y una sociología empírica de la religión, etc. Añádasele a ella una filosofía de la religión, y si ella contiene una explicación de la genuina experiencia religiosa, ella estará abierta a una teología y a una teología moral, y se puede proseguir hasta unas políticas religiosas. Tales políticas son psicológicas en las escuelas—en la enseñanza, la predicación, etc., y en la acción sociológica de grupo. Entonces los científicos empíricos pueden ver los resultados, darle a uno una retroalimentación, y tener un proceso progresivo. Ese es un esquema de la manera como la teología y las ciencias sociales o las ciencias de la religión pudieran cooperar.
  
“Ahora bien, también está la relevancia de la religión para la sociología en el sentido más amplio—no simplemente la sociología de la religión. Pienso que se puede ver cómo pudiera extenderse ese camino también. Pero es un asunto más complicado.
  
{217}—Preguntado todavía más acerca de la distinción mencionada entre ‘científico o ideológico’, continuó el padre Lonergan:
  
“Bien, el análisis funcional de Talcott Parsons es un análisis hermoso y estupendo; pero cuando se aplica parece favorecer el status quo. El análisis de C. Wright Mills, que se hace en términos de voluntad, poder, lucha, etc., le da a uno una visión alternativa de la situación. Ahora bien, ¿qué es lo que surge cuando uno empieza a aplicarlos? Y la pregunta real es el elemento ideológico que entra cuando se empieza a aplicarlos. Pero a Winter le sirve realmente de trampolín el salirse de su contexto, y pasar hacia un contexto filosófico de la sociedad. Esta es sólo mi impresión. No estoy hablando por Winter. 
  
— Respecto al estado actual de la relación de la sociología, la filosofía y la religión comentó el padre Lonergan:
  
“Bien, de facto los estudios de la religión son: investigación, interpretación, historia, con un poco de dialéctica con la otra gente que está en el mismo terreno: pero no se ha desarrollado una dialéctica de ninguna manera muy sistemática. ‘Fulano y Zutano ha escrito este libro y pienso que está un poco errado en tal cosa.’ “


[1] Traducción española de Armando J. Bravo, De ‘A Second Collection: Papers by Bernard J. F. Lonergan, S. J.’ Edited by William F. J. Ryan, S. J. and Bernard J. Tyrrell, S. J., London: Darton, Longman and Todd, 1974.
[2] Esta entrevista fue publicada en The Clergy Review, 56(1971), 412-431.
[3] El Primer Congreso Internacional de Lonergan se tuvo en Florida durante la Pascua de 1970, patrocinado por el señor Joseph Collins, de Nueva York. Durante el Congreso tres participantes entrevistaron al padre Lonergan, en una sesión pública: los padres Joseph Flanagan, Matthew Lamb y Philip McShane. Lo que sigue es una versión editada de esa entrevista. [3] La edición dejó virtualmente intactas las afirmaciones del padre Lonergan, pero recortó las preguntas para lograr la brevedad.