Bukingham, Quebec, 17 de diciembre de 1904

En el pueblo de Buckingham, de la provincia de Québec, Canadá, nace Bernard Joseph Francis Lonergan, el primogénito seguido por sus hermanos Gregory y Mark.

Su padre, Gerald Lonergan, descendiente de inmigrantes irlandés, ingeniero topógrafo, egresado de la Universidad de McGill. Su madre, Josephine Helen Wood, proveniente de colonos inmigrantes que prefirieron abandonar la naciente república de las trece colonias para continuar perteneciendo a la corona británica.

El pueblo de Buckingham, fundado en 1827 a orillas del rió Lièvre, se encuentra a 27 kilómetros al noroeste de Ottawa, el capital de Canadá. Sus principales actividades económicas están relacionadas con la madera, los minerales y productos lácticos. En el pueblo conviven habitantes francófonos y anglófonos que han mantenido su identidad cultural.

École Saint Michel, 1910-1918

En esta escuela, anexa a la iglesia católica Gregorio Nacianceno, los Hermanos de la Instrucción Cristiana, ofrecía una educación básica de 9 grados en la propio idioma de los estudiantes. Al ser una minoría, los alumnos de habla ingles estaban organizados en tres grupos de tres grados. En este sistema mientras el profesor atendía un grupo, los alumnos de los otros grupos se dedicaba a trabajar, mientras según Lonergan “si se tiene un profesor hablando todo en día, uno pierde su tiempo”.

En la escuela primaria Lonergan le gustaba las matemáticas “porque uno sabia lo que tenía que hacer y podría tener una respuesta.” En cambio solo en el último año de su educación primaría adquirió la confianza suficiente para escribir una buena composición inglesa. Tuvo una formación religiosa en un periodo marcado por el reflorecimiento de las controversias jansenistas de origen Belga. En este contexto Pío X había fijó el séptimo año como edad aproximada de poder raciocinar para formarse en la doctrina cristiana con el catecismo y para recibir regularmente los sacramentos de la confesión y la comunión.

Loyola College, 1918-1922

En esta época la ciudad de Montreal era uno de los centros comerciales y culturales más destacadas de Canadá, donde se encontraba el colegio jesuita de habla ingles. Casi de quince años, Bernard entra como internado para formarse con cerca de trescientos compañeros. Había elegido el colegio porque se había impresionado mucho por el hecho que los alumnos escribían poesías en la revista dl colegio. Durante estos años su vida se estructuró en torno a un horario de despertar a las 6:30, orar y asistir a Misa a las 6:45, desayunar a las 7:30, estudar a las 8:15, asistire a clases desde las 9:00 con un día ordenado hasta terminar el día a las 9:45.

El programa de estudio en latín, griego, matemáticas, inglés, francés, historia y religión era casi igual a todos los Colegios jesuitas desde el inicio del Renacimiento. El propósito era asegurar una formación en una noción normativa de cultura clásica como única, educación que Lonergan mismo reconoce tuvo que aprender gradualmente a salirse. En este ambiente adquirió un gran respeto por la inteligencia y sin mayores esfuerzos pasaba sus curso entre los tres primeros lugares de excelencia. Cuatro años más tarde, a punto de cumplir dieciocho años se encontró de frente con la pregunta por su futuro.

Casa-noviciado Jesuita, Guelph, Ontario 1922-1926

Por muchos años un Hermano de la Institución Cristiana había incentivado a Bernard para ingresar a la congregación. En consideración de la oposición de su padre y despues de un retiro en el noviciado jesuita en Montral, decidio ingresar a la Compañia de Jesús. El 29 de julio de 1922 ingreso a la casa-noviciado de Guelph, Ontario para los jesuitas canadienses de habla inglesa.

Los dos años de noviciado le introdujó a una formación ascética estructurada en torno a diversas activiades. Tenía clases de latín y griego, de inglés, francés y canto, así como ejercicios de oratoria combinado con trabajos domesticos y manuales juntos con periodos de recreos y juegos. Otras actividades formativas significativas incluyeron los ejercicios espiriutales ignacianos, el servicio en hospitales, el peregrinar y enseñar la doctrina cristiana.

En la etapa de juniorado, de dos años que realizó en la misma casa, se mantuvó el régimen anterior con mayor énfasis ahora en el estudio de letras clásicas y humanidades. Unas actividades extracurriculares incluían debates, predicar ante la comunidad, y preparar obras de teatro. En el último año Bernard tuvó labores docentes, enseñando matemáticas a sus compañeros y latín y griego a los novicios.